13 mayo, 2020
Manuel Lino González (56 artículos)
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Pocas pruebas, riesgo para adultos mayores ante Covid-19

Los adultos mayores no solo corren muchos más riesgos ante Covid-19 desde el punto de vista biológico, las políticas públicas que se han adoptado ante la pandemia los ponen en peligro

La decisión de hacer pocas pruebas “ha afectado mucho” a los adultos mayores dijo el doctor Enrique Vega, geriatra de la Organización Panamericana de la Salud, en un webinar organizado por el Centro Internacional para Periodistas (ICFJ por su sigla en inglés). 

El problema, explicó Vega en el webinar ¿Están preparados los países de América Latina para proteger de la Covid-19 a sus adultos mayores y personas con discapacidad? es que en la región se ha tomado la decisión de hacer pruebas solo a las personas sintomáticas, y “la sintomatología clásica es de la gente joven, no de las personas mayores”

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Por ejemplo, hay personas mayores, continuó el experto, que tienen el sistema inmunológico disminuido y que, por ejemplo, aún estando infectados, no presentan fiebre y algunos ni siquiera tienen tos. Eso se ha visto en asilos de ancianos en países desarrollados, como en Italia, Suecia y Estados Unidos, donde “hay muchos asintomáticos”. 

“Los test son fundamentales… para mitigar al mínimo el riesgo de los que más padecen”, asegura Vega, y añade que también son fundamentales para la relajación del confinamiento.

México, donde ayer se anunció que se empieza a salir del confinamiento, es uno de los países que menos pruebas hace en el mundo, 1,103 por cada millón de habitantes; mientras que, por ejemplo, de acuerdo con la recopilación de datos que hace Worldometers, Perú hace 16781 y Chile 16,413 por millón de habitantes.

“Comorbilidades” sociales

En América Latina alrededor de 14 millones de personas necesitan ser cuidadas, sea por su edad o por alguna condición médica. En general, este cuidado se provee en casa y por la familia, e incluso en las ocasiones en que se contrata a profesionales, la atención se brinda en casa. En la región solo un 5 por ciento de las personas que requieren cuidados acuden están en asilos o centros especializados. 

Ante Covid-19, estás personas están en un mayor riesgo debido, por un lado, a que no es raro que padezcan algunas de las comorbilidades, como hipertensión o diabetes; pero, por otro lado, también están en riesgo porque “no pueden aislarse”, los cuidadores deben tomar medidas extremas de protección para evitar contagiarlos, y esto no siempre es posible. 

Por otro lado, explicó Vega, alrededor de un 10 % de las personas mayores en América Latina viven solos, “son  independientes, no necesita que alguien los cuide” en condiciones de vida normal, pero en el confinamiento su situación es distinta. Las estrategias de salud pública han sido, en general, omisas ante esta realidad. En la región destaca el ejemplo de Costa Rica, que implementó atención directa a domicilio para personas mayores o con discapacidad.

En los últimos decenios, América Latina ha cambiado su perfil demográfico aceleradamente, cada vez más personas alcanzan una edad avanzada; sin embargo, las sociedades no se han adaptado a este cambio, y no se trata solo de no tener la infraestructura para atenderlas que sí tienen los países europeos. 

Ejemplo de ello es que “solo el 10% reciben de los médicos reciben nociones de manejo de las personas mayores”, cita Vega. En contraposición, “el 70% de las personas que se están complicando en las unidades de emergencia son mayores de 65 años… entre los internistas hay pocos que sepan cómo manejarlo”. 

A estos problemas hay que sumar los de las medidas de contención, ya que los adultos mayores suelen tener padecimientos que no se están atendiendo adecuadamente, sea por temor al contagio, porque la atención a enfermos de Covid-19 interrumpir otros servicios e incluso por la falta de actividad física que puede hacerles sufrir atrofias. “En dos semanas de inmovilidad se empieza a atrofiar la musculatura de las piernas”, dice el experto.

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Manuel Lino González

Manuel Lino González

Estudié biología, música y creación literaria. Encontré trabajo como periodista. Estaba en contacto con todo lo que me entusiasmaba y, sin embargo, algo me faltaba. Entonces me di cuenta de que no me gustaban las paredes, fueran las del periódico o las que decidimos que existen entre periodismo y literatura, entre artes y ciencias, entre público y creadores, entre amigos y enemigos… Ahora estoy en una publicación donde, si no las derrumbamos, al menos vamos a explorar qué tan sólidas son. Se llama Los Intangibles. @ManuelLino_ manuel.lino@losintangibles.com