30 julio, 2020
Manuel Lino González (72 artículos)
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Covid-19 no acabará con las oficinas, aunque lo intente

Qué paradoja: lo más valioso de las oficinas son sus espacios informales. Es lo que hay que conservar.

Ante las crisis de salud y económica que ha desatado la pandemia de covid-19, muchos han pronosticado el fin de las oficinas. Twitter incluso aseguró, en comunicado desde mediados de mayo, que “si nuestros empleados tienen un rol y una situación que les permite trabajar desde casa y quieren continuar haciéndolo para siempre, así se hará”.

Sin embargo, quienes analizan el tema desde las ciencias sociales no sólo creen que en el mundo post-covid-19 seguirán existiendo las oficinas, sino están convencidos de que perderlas sería una tragedia.

Las investigaciones del pionero de la “física social” (ciencia que analiza los flujos de información como la hidráulica analiza los de agua), Alex Pentland del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), muestran que las conversaciones informales, las que los empleados tienen en encuentros casuales y espontáneos, contribuyen más a la creatividad y a la productividad que las juntas o las conversaciones por medio de correos y otros medios formales.

“Cuando trabajas de manera virtual te quedas sin las conversaciones informales en los pasillos o junto a la máquina de café, así que esto va a afectar las calidad de las decisiones que se tomen”: Alex Pentland en la reunión virtual Un recuento del MIT sobre el coronavirus.

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En los espacios formales de las oficinas (como las salas de juntas) se suelen dar conversaciones poco creativas dominadas por las figuras de autoridad; mientras que eso no sucede en los espacios informales. Esquema tomado de Social Physics de Alex Pentland.

En su libro Social Physisc, Pentland comenta sobre los experimentos que hizo en diferentes oficinas monitoreando, con big data, distintos parámetros de las conversaciones de los empleados, quién habla con quién que información intercambian, el tono voz, etcétera. Y así fue que encontró que el flujo de información es mejor las conversaciones cara a cara y en los espacios en los que las conversaciones no son dominadas por figuras de autoridad.

Para Pentland hay otro factor que puede ser decisivo en la materia aunque “usualmente pasa desapercibido, y es que la salud mental depende de la comunicación social” como la que se da en las oficinas.

En ese sentido, la comunicación virtual es un sustituto pobre de la comunicación cara a cara, “que es mucho más poderosa porque tiene muchos pequeños componentes que te dan una idea de lo que la otra persona realmente está pensando”.

“Como regla general: la salud mental depende de las interacciones sociales balanceadas y útiles de la misma manera que la salud de tu cuerpo depende de que hagas ejercicio con frecuencia”: Alex Pentland.

Usualmente, los empleadores insisten en que los empleados vaya a la oficina con el argumento de que, aunque pudieran trabajar desde sus casas, serían menos productivos si lo hacen. Pero los datos dicen otra cosa.

¿La gente quiere regresar a la oficina?

En estos días, investigadores de las universidades Estatal de Arizona y de Illinois, están haciendo una encuesta para comprender cómo la cuarentena está afectando a la fuerza laboral en Estados Unidos. Su principal hallazgo es que “los empleados de oficina quieren más flexibilidad en cuanto al lugar donde trabajan”, escribió Deborah Salon en el sitio The Conversation.

“Incluso en un momento en que los trabajadores enfrentan muchas distracciones, particularmente aquellos con niños pequeños, casi dos tercios de nuestros encuestados que trabajan reportaron  una productividad normal o superior a la normal. Esto es consistente con la investigación psicológica previa sobre el trabajo remoto”, agrega Salon.

Sin embargo, solo el 9% de los trabajadores encuestados dijeron que quieren abandonar por completo la oficina tradicional.

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Imagen principal: “La oficina del recaudador” de Pieter Brueghel.

“Por eso creo que el futuro del trabajo de oficina probablemente sea mucho más flexible que nunca. En general, incluidos los que trabajaban anteriormente desde casa, un 26% dijo que planea trabajar de forma remota al menos algunas veces por semana cuando la pandemia haya terminado“, concluye Salon.

Beth Humberd y Scott Latham, de la Universidad de Massachusetts en Lowell, en sus investigaciones sobre la automatización del trabajo, han encontrado “que los trabajos que son inherentemente relacionales tienen más probabilidades de perdurar”, por lo que concluyen que después de la crisis de covid-19 “no será la oficina en sí lo que permanecerá, sino la necesidad de proximidad física para mantener la organización moderna, y nuestras relaciones laborales, funcionando sin problemas”.

TAL VEZ TE INTERESE LEER sobre otros efectos sociales de covid-19, de eso hablamos en “Covid-19, una pandemia para la salud mental” y en la crónica “Ecatepec, cuando el hogar se hace ajeno“. Por otra parte, en “Ética: nuestra guía en el laberinto” el filósofo Vicente Serrano platica sobre cómo enfrentar la pandemia, y la adversidad en general, con integridad y serenidad.

Manuel Lino González

Manuel Lino González

Estudié biología, música y creación literaria. Encontré trabajo como periodista. Estaba en contacto con todo lo que me entusiasmaba y, sin embargo, algo me faltaba. Entonces me di cuenta de que no me gustaban las paredes, fueran las del periódico o las que decidimos que existen entre periodismo y literatura, entre artes y ciencias, entre público y creadores, entre amigos y enemigos… Ahora estoy en una publicación donde, si no las derrumbamos, al menos vamos a explorar qué tan sólidas son. Se llama Los Intangibles. @ManuelLino_ manuel.lino@losintangibles.com